REFLEXIONANDO...
Competencias: ¿Moda? ¿Política de la estructura del poder? O, ¿Rompimiento de paradigmas en pro de un auténtico interés docente en el ejercicio de la libertad a partir de la educación, como soñaba Paulo Freire?
El concepto de competencias tiene su origen en los debates y discusiones al interior de varias disciplinas y corrientes de pensamiento: Lingüística Chomskiana, Sociolingüística, Pragmática del lenguaje, Filosofía del lenguaje, Psicología genética, Psicología cognitiva, Socioconstructivismo y Psicología cultural
Hay tanto que pensar y tanto qué reflexionar. Actualmente, los docentes de diferentes instituciones educativas, bajo la premisa de que nadie da lo que no tiene, intentamos poseer las competencias necesarias para incidir, mediante nuestra labor educativa, en el desarrollo de competencias en nuestros jóvenes alumnos.
Al principio me parecía tan clara y evidente la necesidad de romper paradigmas y reestructurar mi práctica docente a favor de un nuevo enfoque que considerara las necesidades de los jóvenes estudiantes para enfrentar con éxito los desafíos que el mundo globalizado le impone.
Así, si virtualmente hacemos el recorrido desde aquella reunión de empresarios y universidades que de alguna manera indujo el proyecto TUNING y que como una extensión necesaria para el logro del proyecto europeo dio la pauta para el Proyecto Tuning América Latina. Y, henos aquí, deconstruyendo y construyendo, debatiendo, intentando romper los propios esquemas para dar espacio a la generación de otros nuevos, retomando lo vigente, actualizando lo caduco, innovando, reestructurando, convergiendo en un punto: trabajar colegiadamente para favorecer y lograr el desarrollo de competencias genéricas y básicas en nuestros estudiantes.
En medio de esta vorágine de actividades, reflexiones, encuentros y desencuentros, surge una pregunta ¿A qué obedece el marcado interés de los sistemas políticos educativos de diversas naciones por lograr este desarrollo de competencias en los estudiantes en todos los niveles educativos?
¿Se quiere que el joven adquiera las competencias para enfrentar con éxito los problemas que se le presenten día a día en lo personal, en lo familiar, en lo laboral o en cualquier ámbito de la vida tan sólo por lograr el desarrollo armónico del ser humano? O, ¿Se pretende el desarrollo de estas competencias para la inserción temprana al trabajo productivo vislumbrando en envejecimiento de la población, el incremento geométrico de las jubilaciones y el pronóstico de que en 2010 tendremos el mayor número de población de jóvenes adolescentes entre 15 y 18 años, es decir en edad de cursar el bachillerato? Por una parte tenemos una población de adultos que vertiginosamente incrementa las filas de jubilados, desocupados, que ya no participarán del trabajo productivo, aunado este fenómeno irretroactivo a un incremento de personas adolescentes, jóvenes estudiantes, que, aunque ocupados, no han ingresado al trabajo productivo, todo esto sin mencionar la crisis económica que se vive…
Viendo este panorama en una actitud positiva y propositiva, considero que la preocupación de los países para lograr la integración de conocimientos, habilidades, actitudes y valores en nuestros jóvenes es, sin descuidar lo esencialmente humano, un esfuerzo conjunto por integrar a esta población no sólo a un sistema de trabajo, sino a una dinámica que le permita una actualización constante, a la autogestión en su aprendizaje necesarios para entender su mundo, comprender su evolución y determinar con autonomía el papel que él quiere desempeñar: como actor que determina sus actuaciones o como actor que se deja mover por las determinaciones de otros.
Creo que el interés de nuestro país y de todos los países de América Latina y de Europa por una educación basada en competencias, centrada en las necesidades del estudiante, aunque inmersos en un sistema político y de poder, obedecen a la necesidad de preparar al futuro ciudadano para enfrentar con éxito los desafíos de un mundo globalizado, el cual es una realidad tangible. No prepararnos y no preparar a nuestros jóvenes equivale a dejarlos en la indolencia, en la desventaja, en la marginación. Prepararlos en competencias es una exigencia del mundo actual, es una herramienta que les permitirá en un momento dado incidir en el cambio de su realidad social, creo que el ejercicio de la libertad está en proporción directa con el ejercicio de la autonomía en la gestión del propio conocimiento; para lograrlo no basta un cambio de paradigma en educación, ciertamente no basta, deben existir cambios profundos en toda la estructura social que favorezcan la equidad, la igualdad de oportunidades de desarrollo y de una vida digna para cada ser humano en el planeta. Sin embargo, como docentes, nuestro reto es adquirir las competencias necesarias para lograr que nuestros estudiantes a su vez desarrollen las competencias que le permitirán su desarrollo integral como seres humanos y su desempeño eficaz y exitoso como empresarios o como trabajadores.
Las competencias, el interés por desarrollarlas en los distintos niveles educativos no son simplemente una moda o un capricho de quienes detentan el poder político de las naciones, son una exigencia de nuestra realidad aquí y ahora, que serán posibles en la medida que se conjunten esfuerzos de instituciones gubernamentales y no gubernamentales, un esfuerzo conjunto de toda la sociedad.
Hilda María Ahumada Salazar.
Ameca, Jalisco, México. Año 2009
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