domingo, 22 de noviembre de 2009

RIESGOS Y LIMITACIONES DEL ENFOQUE POR COMPETENCIAS (REFLEXIÓN)

RIESGOS Y LIMITACIONES DEL ENFOQUE POR COMPETENCIAS
La propuesta de un nuevo paradigma en el quehacer educativo se ha venido gestando por años. Poco a poco, en distintos lugares del mundo nos hemos dado cuenta cómo la escuela fue apartándose de la realidad social, de tal manera que cuando preguntábamos a nuestros alumnos qué relación encuentras entre lo que haces en tu escuela y la vida afuera de ella, encontrábamos una respuesta presentida y temida: ¡Ninguna!

Los jóvenes parecían vivir la dicotomía de dos mundos en una misma área geográfica: de las puertas adentro de la escuela era una forma de actuación, ¡Exacto!, ACTUACIÓN, eso era lo que se venía haciendo, un gran teatro, en el que privaba la simulación para ajustarse a ciertas expectativas ajenas, por ejemplo, el estudiante que hablaba con corrección, portaba el uniforme adecuadamente, que estudiaba para contestar un examen, que “soportaba” la tediosa y abrumadora tarea de cumplir con su obligación de ser estudiante. Por su parte, llegamos a escuchar a compañeros docentes renegando de igual manera, docentes y estudiantes añorando los días de asueto y las vacaciones, los “puentes” que si no llegaban se construían. Estirando y aflojando, entre el autoritarismo, la represión y la reprensión se iba generando un ambiente cada vez más tenso, menos motivador y mucho menos productivo. Así, el estudiante un día se veía de cara frente al trabajo y ahí conocía otra realidad, nada qué ver con la escuela, de tal forma que se llegó a pensar que para lo único que se iba a la escuela era par tener un título o un diploma que te permitiera con mayor facilidad el acceso a un trabajo mejor remunerado.

Todo estaba desfasado y continúa con ese desfasamiento, pero ahora somos conscientes de ello, hemos rasgado la inercia, hemos hecho una ventana en ella y asomamos a la dinámica de una realidad retadora y motivadora, asomamos a la conciencia de trabajar, docentes y discentes en un proyecto común que permita a este último formarse no sólo para el trabajo, sino para la vida en todos sus ámbitos.

Pero… entonces, ¿cuáles pueden ser las desventajas y riesgos de este nuevo paradigma?
Uno de los riesgos es que todo este quede en el plano del discurso, en el plano del cumplimiento por obligación y no por convicción y elección.

Otro riesgo es la falta de perseverancia, que sea visto como una moda o como algo que hay que cumplir por norma o para acceder a otros niveles en el propio desempeño docente.

Desde luego los cambios en torno a la educación obedecen al proceso de reestructuración de la sociedad actual, reestructuración necesaria dada la globalización y el permanente cambio, las TIC y la creciente avalancha de nuevos descubrimientos científicos y tecnológicos; paradójicamente en la era de la informática y comunicación se corre el riesgo de la incomunicación, de ahí el interés de que en las competencias se pretenda formar no sólo para el trabajo sino como un ser humano íntegro, que atienda y se preocupe de sí mismo, de su desarrollo en todos los ámbitos de su vida.

Estamos asistiendo a un momento histórico de transición de una sociedad industrializada a una sociedad del conocimiento, y eso coadyuva a que todos los sectores de la sociedad le apuesten, le inviertan a la educación como un factor absolutamente necesario para el equilibrio en ese cambio…

El riesgo es, que como antaño, ese proceso sea una vez más una estrategia de poder, para tener personas y países sometidos pero más cultos, más inteligentes, que rindan mejores frutos. Muy bueno sería que este nuevo enfoque educativo y su puesta en práctica limitara las estructuras del poder, e incidiera en la construcción de un mundo más justo y equitativo, donde cada ser humano de verdad accediera al derecho de ser eso, un ser humano en el amplio sentido de la palabra.

Es insoslayable el considerar que el término “competencia” nace en el mundo empresarial y de ahí se trasplanta al ámbito educativo, no podemos dejar de ver que la educación puede ser un instrumento de liberación, como soñaba Freire, o un instrumento de dominación como la historia nos lo ha comprobado. Sin embargo, entre el ser ignorante y por lo mismo no ejercer la libertad, o tener una preparación escolarizada a riesgo de ser preparado para servir a un sistema, elijo la segunda, porque en un espíritu libertario, quien accede al conocimiento tiene más oportunidades de ejercer su libre albedrío. Por eso, nosotros los docentes, en un trabajo comprometido con la formación del ser humano, deberemos conjuntar nuestros esfuerzos en pro de la calidad de nuestro servicio puesto en la formación de seres humanos competentes, sí, pero pensantes, críticos, con poder de decisión, libres.

Esta labor no podemos hacerla solos, necesitamos el esfuerzo conjunto, necesitamos fortalecernos y motivarnos mutuamente, pues la tarea es ardua pero gratificante, pues trabajar en el desarrollo humano de los individuos es trabajar por un mundo más humanizado, menos conflictivo, de ahí que también debemos educar para la paz.

Quienes vemos bondades y pertinencia en este enfoque de educación por competencias, ¡Enhorabuena!, pues será más sencillo transitar por este nuevo paradigma. Ya que si no logramos que nuestros jóvenes desarrollen las competencias pertinentes tanto para la vida laboral como para la vida persona, para el ocio creativo, para lo cotidiano, ellos correrán el riesgo de, al no integrarse al mundo del empleo, de ser excluidos socialmente y formándose el eterno círculo vicioso relacionado con pobreza-ignorancia-menores posibilidades de acceder a una buena alimentación, la salud, el recreo…y, la educación...

Como todo lo que hace el ser humano, como todo lo que hay en la naturaleza y es usado por el ser humano, como todo el conocimiento, las competencias, los nuevos paradigmas pedagógicos son susceptibles de ser usados en bien o en mal, la diferencia en ese uso está en los valores que radican en cada uno de nosotros.

HILDA MARÍA AHUMADA SALAZAR.

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